jueves, 8 de diciembre de 2011

Navidad

Me encanta la Navidad. Desde pequeña esperaba con ansia el momento del año en que veía a mis familiares, comíamos todos juntos y no paraba de recibir regalos. Cuando llegaba el 5 de enero e iba con mi familia a ver la cabalgata era la niña más feliz del mundo. Y recuerdo acostarme prontísimo para que los reyes no me vieran despierta y se fueran. A la mañana siguiente me levantaba la primera y con mi hermano despertábamos a mis padres para ver juntos  los regalos. Una ilusión así no se olvida. Y ahora, cuando paseo por la calle en Navidad no puedo evitar sonreír. Por mal que lo estén pasando todos pasean en familia y sonríen, en Navidad, hasta los mas insensibles se permiten un poco de sentimentalismo. Y aún hoy, sabiendo que en realidad todo es un bonito cuento, no puedo dejar de acostarme nerviosa el 5 de enero. Y cuando voy por la calle y veo a una familia paseando feliz, sonrío sin darme cuenta, es Navidad. 
Luces, belenes, árboles, nieve, villancicos, regalos, dulces, amor.





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