lunes, 11 de abril de 2011

Lanzarse, atreverse, dar el paso. No esperes, vive ahora. (Mio)

-Crees que eres libre, que haces lo que te gusta. Pero si te dieran un mes de vida estoy segura de que cambiarías tu vida. Dejarías tu trabajo y te irías de viaje, harías todas las locuras que se te ocurrieran y no sé.. puede que al fin me besaras.
+De todo lo que has dicho solo hay una cierta. No dejaría mi trabajo porque me gusta, ni haría locuras porque ya hago todas las que necesito, tampoco me iría de viaje, eso puedo hacerlo siempre, además, mi ciudad me encanta.. está tan... viva. Si me dieran un solo día más sería un día normal para mí, haría lo mismo que hago siempre, porque me gusta mi vida, pero tienes razón. Hay algo que nunca me he atrevido a hacer, y daría mi vida por hacerlo.
-¿Y que es...
Él la interrumpió bruscamente con un beso. 
+Decirte lo mucho que te quiero. Y estando contigo mis planes cambiarían, muchísimo. Estando contigo y con solo un mes de vida..veamos. Para empezar dejaría mi trabajo, aunque me gusta, pero no puedo perder el tiempo. También querría que lo hiciéramos en muchos sitios raros, lo siento, soy un tío. Después querría irme contigo de viaje, a cualquier sitio del mundo. Y allí haría paracaidismo, kite-surf, puenting, me subiría a un gran edificio y colgaría una pancarta con tu nombre, gritaría por la megafonía de unos grandes almacenes que estoy loco por ti, te besaría hasta que se nos gastaran los labios y te diría lo mucho que te quiero tantas veces como seas capaz de escucharlo.
-Me gusta tu plan, pero deja de hablar. Solo tenemos un mes, hagámoslo ahora, antes de que sea demasiado tarde.
Lo besa.
-Claro amor.





y poder decirte cuanto te quiero.. (MIO)

Y quedarme ahí, sentada encima de mi mesa en ese instituto. Verte todos los días. La razón de que me levante cada día con ilusión por verte, el dolor cada vez que te veo, con otra. Sentarme en la mesa, esperando a que me mires, pero aunque estás enfrente ni siquiera te giras. Charlas, ríes, cantas, juegas, escribes. Y yo no puedo dejar de mirarte. No eres el más guapo, ni el más listo, ni el más bueno, pero no puedo dejar de quererte. Odio tantas cosas de ti; odio cuando eres arrogante, odio cuando te flipas, odio cuando me llevas la contraria, odio cuando tocas a otras...   Y entonces te acercas a mi mesa con una sonrisa.
-Hola enana. Dame un abracito anda.
Y me abrazas y me olvido de todo. Me olvido de todos tus defectos, me olvido de que ahora toca mates, me olvido de que no estamos solos. Hueles bien, con ese olor que es solo tuyo y te abrazo con fuerza, cierro los ojos pero entonces te separas. Sigues hablando de cosas banales, ya no sé ni que dices, me pierdo en tus labios al hablar, te sonrío. Soy feliz. Pero entonces te das la vuelta y vas a por ella, la abrazas, la besas, le susurras que le quieres.
Y casi no puedo aguantar las ganas de llorar, bueno eso era al principio, ya no duele tanto.. Supongo que se cumple eso de lo que no te mata te hace más fuerte. Cada vez me duele menos, o al menos eso parece, pero en realidad te echo de menos tanto como siempre. Duele mucho tenerte al lado y sentir que estás tan lejos, que no eres mío, no me quieres... 
Y aún así no ser lo suficientemente valiente como para separarme de ti, seguir siendo tu amiga,  aunque cada vez que esté contigo me sea más difícil separarme de ti, aunque cada vez duela más. Soy demasiado débil, o cobarde, o más bien tonta como para alejarte de mí. Aunque sea como amigo, necesito que estés cerca, más de lo que me gustaría admitir.

domingo, 10 de abril de 2011

Mio



Después de todo lo que hemos pasado, lo que hemos vivido. Tanto tiempo, tantos momentos, tanta felicidad, tanta seguridad, tantas risas y tantas noches. Has roto mi mundo. Antes solo me hacías falta tú para ser feliz, pero ahora que estas con otra, con mi amiga, todos los días, delante mía. Has cambiado todo y ahora aunque tenga todo lo que deseo no puedo ser feliz, porque no te tengo. Porque se que no voy a poder besarte de nuevo, no vas a abrazarme hasta casi ahogarme ni vas a volver a olerme el pelo, no vas a volver a decirme que me quieres ni que soy preciosa, eso se acabó. Todo se acabó. Y entiendo que tú ahora quieras se feliz, pero ¿por qué dejaste que me enganchara a ti de esa forma? ¿por qué me dejaste depender tanto de ti? Y ahora solo puedo echar de menos tu sonrisa, tu olor, tu voz. Porque aunque parezca cursi y exagerado echo de menos tu voz, echo de menos que me susurres al oído que me quieres. Te echo de menos. Y ahora que quieres empezar una nueva vida entiendo que no me quieras en ella, por mucho que me duela lo entiendo. Y puedes pedirme que no te hable, que no te mire, que me vaya lejos, que te saque completamente de mi vida y que intente olvidarte y lo haré, pero no me pidas que no te quiera, porque no podré hacerlo.

Mio

La vida es dolorosa. Continuamente y por mucho que tratemos de evitarlo siempre acabamos haciendo daño a alguien, o nos hacen daño a nosotros. A veces nos lo merecemos, a veces no, a veces sufrimos por amor, otras por orgullo y otras por amistad. Porque en la vida hay épocas en las que perdemos a amigos, muere gente a la que queremos, te deja tu novio o te detectan una enfermedad grave. El mundo que nos rodea siempre nos va a dar palos, nos hacemos daño una y otra vez, y no podemos evitarlo. Pero podemos levantarnos siempre que caemos, podemos mirar al futuro con optimismo, podemos pedir ayuda, podemos demostrarle al mundo que por mucho daño que nos hagan siempre se puede superar. Solo hace falta ser valientes. Y no hay que equivocarse pensando que ser valientes significa no tener miedo. Todos tenemos miedo, unos al compromiso, al dolor físico, a la soledad y otros a la oscuridad. Pero también todos tenemos en nuestra mano la capacidad de superar cada uno de nuestros miedos. Y en eso consiste en ser valiente, en enfrentarnos a todo lo que nos asusta, porque por mal que salga, siempre será mejor que no haberlo intentado. Y cuando todo pase solo queda olvidar. Las heridas, si no te matan, cicatrizan, antes o después. Y cuando te agobies pensando en tu pasado, en los errores que cometiste, en las personas que perdiste, el daño que hiciste y que te hicieron, el amor no correspondido, las infidelidades, las enfermedades, el dolor, la muerte... no intentes pararlo, porque no podrás. Porque al pensar en olvidarte de ello ya lo estas recordando. Pero vive siempre con la esperanza de saber, que un día te despertaras y el dolor se habrá ido, solo queda desear que sea más pronto que tarde. Pero el dolor pasará, te lo prometo.