viernes, 17 de diciembre de 2010


-¿Recuerdas la primera vez que intercambiamos miradas?
Yo me acuerdo tan bien, que podría jurar que fue hace apenas cinco minutos. Fue...como si algo nuevo hubiera nacido de pronto, como si hubiese saltado una chispa. Algo parecido como la vida: inexplicable, sencillo pero profundo. Siempre pienso que tú tuviste la misma sensación que yo. No se muy bien porqué, pero fue una mirada distinta, como cuando pasas por un escaparate de zapatos y ves los tacones más bonitos y que mejor te vienen con ese vestido nuevo. Supongo que tú serás mi tacón, y yo el vestido. En cierta parte es curiosa esta comparación, porque eres mi "complemento perfecto" y me mantienes en alto, aunque a veces desearía dejarlos, no ponérmelos más, me hacen daño y tienes que ir andando decidida y con cuidado...Si no, puedes caer. Pero aún así aguantas, y te los pones otra vez, y otra vez....Y así siempre. Porque te gustan, porque no te ves igual sin ellos. Así eres tú, así soy yo y así es mi manera de ver las cosas. Me da miedo pensar que tan solo con una mirada me causes tantas sensaciones. Tantas, que ya ves que las comparo con la vida misma.
Sin ni siquiera decir una palabra, mal o bien dicha, me enamoraste así, sin ninguno de los dos saberlo. Y ahora tienes el poder; con solo una mirada.

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