viernes, 17 de diciembre de 2010


No me he recorrido media ciudad para suplicarte, no he corrido por encima de varios coches y rodado por debajo de otros cuantos para pedirte perdón. No me he perdido mi programa favorito y no he dejado de comerme mi tarrina ′′antidepresiva′′ de helado de chocolate para decirte que no puedo vivir sin ti. Porque a lo mejor si que puedo, podría superarlo a lo largo de mucho tiempo... El único problema es que no quiero.
Quiero seguir viendo pasar los días a tu lado, despertarme y sentir tu aliento en mis párpados, abrazarte y acoplarme a tu cuerpo, que me acaricies y hacerte cosquillas en el pelo... Me gustaría que siguieras cantándome al oído cuando suena nuestra canción en la radio. Uno de mis deseos es caminar contigo, descalzos, por la calle a altas horas de la noche. Por ahora tengo la certeza de que eso no va a cambiar, por eso te pido que te quedes conmigo.
Y si te digo la verdad, estoy empezando a no poder hacerlo, no poder vivir sin ti.

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